“Adultos mayores ¿un partido para ellos?”

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“Adultos mayores ¿un partido para ellos?”

Por: Raúl Franco Estrada

Jueves 14 de mayo del 2026

-Envejecer no es el problema, como envejecemos es lo importante-

Hoy las campañas políticas están plagadas de promesas y buenos deseos de quienes aspiran a cualquier puesto de elección popular, ¿hoy? Siempre ha sido así.

Nuestros problemas quedarán resueltos si los elegimos porque su proyecto es el mejor, nadie como ella o él para atender lo que nunca se ha atendido y solo nos han engañado ¿hoy será diferente?

La atención discursiva se enfoca en el pasado, sí, la falta de respuesta a nuestras necesidades, ¿Cuáles? todas: inseguridad, violencia en cualquiera de sus manifestaciones, desempleo, salud, educación, medio ambiente, inclusión, discapacidad, etc., etc., para construir un discurso que creen nos debe convencer de que ahora sí, ellas y ellos son los buenos y que realmente resolverán los problemas actuales.

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Partidos añejos y anquilosados en sus prácticas convenencieras, partidos seminuevos que albergan a quienes se supone no estaban a gusto en el que por muchos años militaron, partidos nuevos o emergentes que dan cabida a quienes no creen en los políticos ni en los partidos, que integran igual a los inconformes, decepcionados y hartos de los añejos y seminuevos. En un intento de no caer en lo vano, en las mismas prácticas tradicionales y malsanas de una “democracia fingida”.

A fin de cuentas, los partidos emergentes serán también un partido político que busca el poder, que en su sano nacimiento llevan como principio el ser más participativos y abiertos a la mayoría de los ciudadanos sin bandera, hartos de la mentira que hizo encumbrar a quienes les han defraudado, como hasta hoy, con la ilusión de una transformación, que no tiene visos de que se esté dando o vaya a dar. Al menos para bien.

De tal forma que habiendo tantos partidos en nuestro país y observando la facilidad para crearlos, pues basta tener el dinero para organizar asambleas constitutivas, independientemente de los tiempos normativos, establecer estrategias en todo el territorio y para las próximas elecciones estar contendiendo con el dinero gubernamental, dícese nuestro dinero, jajaja.

Con esta idea, que pasaría si las y los “adultos mayores” se organizarán y de pronto se constituyen en el “Partido Adulto Mayor Progresista” (PAMP), ¿por qué no? Si en la actualidad dicen todos los partidos que se preocupan por los adultos mayores y todos los niveles de gobierno tienen “programas” para adultos mayores, que si funcionan o no es cuestión de análisis, pues en la cotidianidad no se ve una real atención a la población de adultos mayores, se siguen dando discriminaciones en todos los sentidos, por decir algunas: medicamentos, infraestructura y equipamiento urbano apropiado, transporte apropiado y funcional, casas de descanso (asilos) dignos para quienes ya no pueden estar en el hogar o viven en la calle, etc.

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Por supuesto habrá quien debata este punto y diga que, si existen programas y acciones, por supuesto que los hay, la cuestión es ¿cómo, para todos y qué cobertura territorial tienen? Por no decir que existe misma situación para la atención de la salud mental.

Pero bueno, el caso es que, en la actualidad, si hacemos cuentas rápidas e ilusorias, nos daremos cuenta de que la población de adultos mayores es suficiente como para conformar el “Partido Adulto Mayor Progresista” (PAMP).

En el imaginario veríamos como se saldrían los adultos mayores de los partidos políticos existentes, para integrarse a uno donde ellos serían únicos, mujeres y hombres con experiencia y capacidad, por increíble que parezca, mucho mayor que la de algunos jóvenes.

Los hijos y nietos, en edad de votar, se verían moralmente comprometidos a apoyar, incluso colaborarían sin cobrar. Cosa que vendría bien para evitar el gasto exorbitante que hoy producen los partidos políticos.

¿Descabellado? ¿Ilusorio y fuera de contexto? Puede ser, pero viendo la realidad en que hoy vivimos todos en nuestro país, ¿no es un adulto mayor quien gobernó y en su gabinete, en puestos clave igual estuvieron secretarios de Estado?

Que su actuar fue muy controvertido, no por su edad sino por su capacidad de raciocinio y comprensión de una realidad que los rebaso para beneplácito de sus detractores, que lamentablemente argumentan que es por la edad el motivo de incongruencia, por lo prometido en campaña y lo que en la práctica realizó.

No es la edad el punto, pues bien sabemos que hay gente capaz de todas las edades y en el caso de los adultos mayores de acuerdo con la historia, aún en la actualidad, son sinónimo de madurez, experiencia y visión de futuro.

Podemos citar a quien como adulto mayor gobierna o gobernó: Joe Biden de 83 años, Vladimir Putin con 73 años, Donald Trumph 79 años, Isabel II 94 años, Winston Churchil a los 66 años, primer ministro en dos ocasiones y Margaret Thacher que a los 54 años inicia un periodo de 11 años también como primera ministra de Inglaterra; hoy Claudia Sheimbaum con 63 años. Ejemplos hay, y exitosos.

Hay talento, integridad, honestidad y experiencia de mujeres y hombres adultos mayores que no se aprovecha porque en nuestro país al viejo se le desdeña, se le hace a un lado, a menos que sea de la élite del poder, ya sea económico, político o social.

Pero por supuesto que hay liderazgos, solo es cuestión que además de identificarlos se le plantee, con la verdad, la oportunidad de hacer de este país algo mejor, superarnos a nosotros mismos.

Los partidos añejos, que pudiéramos equiparar a un adulto mayor, muy mayor, no es que sean decrépitos, simplemente perdieron la visión e ilusión por cumplir con sus principios ideológicos, servir a sus adeptos y a la ciudadanía.

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No hay que rasgarnos las vestiduras, ya están demasiado rasgadas y en algunos casos ni vestiduras hay. Tenemos derecho a equivocarnos, pero igualmente es nuestro derecho reconocerlo y obligación rectificar, podemos hacerlo y no escudarnos en la edad, si bien es importante, no es la justificación para gobernar, dirigir o interpretar solo a conveniencia.

Es normal el deterioro de algunas funciones de los adultos mayores, el paso inexorable del tiempo es determinante en el desgates cerebral, el que las neuronas dejen de seguir realizando sus funciones y se pierda cierta capacidad de raciocinio.

Que no es el común denominador, porque de lo contrario tendríamos que pensar: ¿en manos de quién estamos? Cuando los gobiernos de las grandes naciones lo encabezan adultos mayores, por supuesto hay excepciones, al parecer nuestro país es una de ellas.

Hay partidos políticos que ya superan a los adultos mayores e igual más viejos que Matusalén y siguen gobernando; ¿han pensado quienes dirigen hoy esos partidos, cuán importante es quienes integran sus filas? Que los siguen ignorando, dando solo migajas en programas que no solucionan e incluso distan mucho de ser un buen paliativo.

Que ellos, sus militantes y simpatizantes, siguen siendo el origen del hartazgo social que no atina el cómo canalizarlo, por no tener opciones convincentes ni quien tome sus banderas para pacíficamente liderar una verdadera transformación, un cambio más que generacional, un cambio que sea el camino no a una democracia simulada, sino a la vida que todos los individuos anhelamos, una vida con los mínimos de satisfacción para el desarrollo humano: salud, educación, trabajo, vivienda, recreación, seguridad, paz.

Lamentablemente no siempre es así, por eso hay que saber cuándo es tiempo de retirarse, no por ser adulto mayor, pues esto va para todas las edades, reconociendo nuestras fortalezas y debilidades, para no causar daño a nadie, por ningún motivo. Mucho menos a una nación.

Así como el “Partido Adulto Mayor Progresista” (PAMP), puede surgir el exclusivo de las mujeres o el de los jóvenes. Piénsenle, señoras y señores políticos, habrá que replantear estrategias.

 

 

 

 

Lic. Raúl Franco Estrada.Lic. Raúl Franco Estrada.

Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.

Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»

 

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