Los celos, en cierta medida no es de por sí un signo de enfermedad mental. Todos tendemos a experimentar de forma natural un sentimiento de protección de los vínculos afectivos que formamos. Los celos nos invaden, cuando otra persona se acerca a alguien que queremos, no podemos dejar de preocuparnos ya que esto es percibido como una amenaza, aún cuando conscientemente estemos seguros de que no va a suceder nada malo. Por un lado, tal sensación forma parte del repertorio animal que todos conservamos en algún lugar recóndito de la personalidad…
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