“Feliz día de las madres”
Por: Raúl Franco Estrada
Domingo 10 de mayo del 2026
“Nada en la vida de las personas se logra sin el apoyo de otras, nada se da solo porque uno así lo desea” Luar Ocnarf.
Se ha dicho y escrito tanto sobre las Madres, he escrito y hablado tanto sobre las mismas, y convencido que siempre será insuficiente cualquier expresión que les de la dimensión adecuada, porque los seres humanos tenemos, afortunadamente, la posibilidad del libre albedrío, mismo que muchas veces está condicionado por nuestras propias vivencias y, por tal, las expresiones podrán ser en todos los sentidos, ya sea en positivo o negativo.
Este 10 de mayo me uno en alabanzas a las Madres, las que están a punto de ser, las que sin poder ser son, en muchas ocasiones, más que la biológica, en fin, felicidades a la mujer cuya responsabilidad no es meramente biológica y si amorosa, por lo que les comparto tres poemas perdidos en el tiempo de mis líneas.

MAMÁ
MADRE Que sería de la vida sin la mujer origen de la vida misma, justificación del ser.
Privilegio divino, deposito de amor y fuerza universal.
Solo pensarle, solo nombrarle en la conjugación del verbo único y agramatical, ¡Mamá!, sinónimo indiscutible de amor.
Gracias por ser mujer, bendita por ser madre.

MADRE
Solo Dios pudo elegir y darle nombre al ser más bello De su creación, la mujer.
Solo Dios confió la vida al más fiel y mejor de sus guardianes, La mujer.
Solo Dios podía nombrarle sin confusión por toda la eternidad Y llamarla madre.
Solo Dios y tu amor me dieron voz para llamarte, mamá.
Solo tus brazos y corazón son mi cobijo y escudo, mamá.
Solo tus ojos y sonrisa son mi alegría, mamá.

“Un deseo”
Y si pidiera un deseo, pediría volver al vientre de mi madre, sí, pediría volver a la seguridad del líquido amniótico y del cordón umbilical que me mantenían bajo su resguardo, solo y no.
Si pidiera un deseo, pediría volver a sus pechos para nutrirme de su amor, pediría que sus brazos nuevamente me anidarán y no me dejaran volar.
Si pidiera un deseo, pediría solo escuchar su voz arrullando mi sueño, mis sueños que nunca fueron los suyos.
Si un deseo se me concediera, pediría que con solamente llamarla Mamá, mis tribulaciones desaparecieran y sus lágrimas no fueran por mi causa.
Si un deseo se me concediera, solo pediría que su sonrisa siguiera iluminando mi camino a pesar de lo sinuoso del suyo.
Si, si un deseo se me concediera, solo pediría que mi voz no se apague para seguir nombrándola, ¡Mamá!
Lic. Raúl Franco Estrada.
Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.
Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»
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