“Ser diferente”

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“Ser diferente”

Por: Raúl Franco Estrada

Martes 29 de septiembre del 2026

Pertenezco a una generación que no aceptaba las diferencias entre las personas del mismo sexo, en una época en que los niveles sociales marcaban drásticamente las distancias, el amor no salvaba esos muros y los abismos tan evidentes orillaban a los atrevidos a arrojarse en busca de su realización, a pesar de la ignominia y el olvido, del estigma generacional, a pesar de la religión que marcaba y condenaba al fuego eterno.

Qué difícil para algunos superar tales circunstancias, las de la discriminación por ser diferente, pensar diferente, actuar diferente, creer diferente y, más aún, nacer diferente.

Superar la intolerancia se ha vuelto también un tema recurrente y que, como muchos otros temas, su origen es la familia.

En autorreflexión: ¿Hoy es diferente?

En nuestro contexto actual y considerando históricamente la evolución de la sociedad, no me es fácil determinar o convencerme de que las cosas han cambiado, salvo en el avance social, educativo y tecnológico donde sí es evidente la transformación, -transformación que no es lo mismo que cambio-, efectivamente los seres humanos seguimos luchando para transformar la realidad en aras de una mejor forma de vida en todos los sentidos, la cuestión es cómo lo estamos haciendo, pues para algunos es solamente por la fuerza de la imposición o de las armas.

Para otros es la amenaza de un castigo no terrenal pero que en muchas civilizaciones es el argumento principal para hacer o no lo correcto, ser felices o no, aceptados o repudiados, el cielo o el infierno. Poco importa lo que la persona como individuo, a pesar de su libre albedrío, elija.

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Terreno frágil, demasiado frágil, pues difícilmente podría consensuar la aprobación unánime en algo tan humano como el ser diferentes y ser aceptados, ¡bienvenidas las diferencias y que no estemos de acuerdo en todo! Porque precisamente de eso se trata, que a pesar de nuestras diferencias podamos escuchar y con paciencia racional determinar qué es lo que queremos para nosotros sin importar el tener que dar gusto a otro.

Aunque escuchemos que debemos ceder para obtener la felicidad y el éxito de la mayoría, que la actitud lo es todo y que solamente pensando en los demás se puede ser feliz. Mmmm, no es que tienda al egoísmo, jamás, ¿pero será sano siempre sacrificar nuestra identidad para que los demás puedan ser? Les pregunto para su propia respuesta.

La fuerza y el coraje de individuos -mujeres y hombres- que siguen luchando por transformar mentalidades, que sin impedimentos de sus propias carencias físicas o mentales con orgullo se muestran ante una mayoría social que los supera en número más no en capacidad espiritual, es para enorgullecer a cualquier sociedad y buscar además de empatía, mejores modelos de convivencia.

Esos tabúes sobre la identidad sexual, hoy más en la luz pública, nos pretenden dividir cuando en la historia de la humanidad no son nuevos, pero que hoy vemos no solo con recelo sino igual con rechazo, y que algunos seguirán resguardando entre las telarañas de sus propios baúles sin importar que la transformación, como la moda de la minifalda, puede ser aceptada.

“Cómo puedo superar las diferencias de otros y ser tolerante si de mí mismo no tolero mi físico, el idioma que tengo, el país de donde soy, incluso mi color de piel”

Sensibilidad, emociones, sentimientos se supone es el común denominador de todos los seres humanos, de usted y de mí. Luego entonces por qué las diferencias irreconciliables, el no entendernos y no poder llegar a acuerdos que permitan a ambas partes ser felices, ¿es tal el egoísmo o protagonismo que solo como triunfadores únicos sobre el otro podremos aceptar las diferencias?, si ese es el caso, como lo es y que lamentablemente la historia así lo testimonia, el presente lo confirma y el futuro tal parece no cambiará, creo entonces que la lucha por la transformación será larga.

Ser diferente implica para muchos un problema, para quienes lo perciben diferente y para el mismo que se sabe diferente, la historia da ejemplos claros y hasta dramáticos de lo que en su momento ha provocado declararse diferente o simplemente verse diferente; ¿será necesario enumerarlos?, no creo, pero permítanme enunciar estos: el color de la piel, la religión, preferencia sexual. Solo por citar lo más popular y actual.

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Ser diferente no justifica la violencia de ninguna de las partes, sea verbal, física, emocional, etc.

Ser diferentes debiera ser oportunidad de complementarnos en nuestras fortalezas y superar nuestras debilidades, o ¿Qué no somos diferentes mujeres y hombres?

No pretendo influenciar a nadie como si tuviese la verdad absoluta, ¡nunca!, es mi pensar y sentir que comparto, estoy cierto que habrá quienes disientan, lo cual respeto y aplaudo, sé que igual en otra época de la historia jamás me hubiesen publicado como hoy, que por suerte tengo tal oportunidad.

Por eso mismo el apelar a la reflexión real y auténtica, aunque suene filosófico o romántico, es la oportunidad de reconocer que somos diferentes y que la transformación de la realidad, ¿cuál?, la que sea, se fundamenta en el cotidiano actuar de cada uno de nosotros, no necesariamente juntos, ya que “las acciones aisladas van formando como gota de rocío en la montaña, una a una el hilo de agua que será río, luego mar y después océano”, y que también con paciencia penetran la dureza de la roca hasta transformarla.

Cuál será entonces nuestra participación in la vida, formaremos parte de esas gotas, o el primer rayo de sol -intolerancia- las evaporará.

La paciencia y la tolerancia son gotas que transforman, la irracionalidad, la prepotencia, la segregación e intolerancia, esas mismas gotas pueden ser el torrente desbordado que todo arrasa a su paso y la única huella que deja es destrucción y desolación.

¿Qué elegimos?

 

 

 

 

 

Lic. Raúl Franco Estrada.Lic. Raúl Franco Estrada.

Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.

Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»

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