El suicidio no se comporta igual a todas las edades

El suicidio

El suicidio no se comporta igual a todas las edades

Reconocer” Por: Luisa Leticia Pérez Medina

Martes 15 septiembre, 2026

Hoy RECONOCER volvió a sentarse frente a los números, pero esta vez para abrirlos por edad y sexo. Sabemos que el suicidio es un fenómeno multifactorial y no pretendemos encontrar en una tabla la explicación de por qué ocurre; queremos mirar algo más concreto: ¿Qué cambia cuando dejamos de observar solamente el total y comenzamos a mirar las edades de quienes mueren? Porque detrás de cada número hubo una persona, una historia, una familia, una silla que quedó vacía y alguien que tuvo que aprender a vivir con esa ausencia.

Hay un primer dato que coloca a Querétaro frente al espejo nacional. En 2024, el estado registró una tasa de 8.4 suicidios por cada 100 mil habitantes, frente a 6.9 a nivel nacional. Querétaro estuvo por encima del país, pero el promedio, como casi todos los promedios, guarda cosas debajo: cuando abrimos los números por edad y sexo descubrimos que el suicidio no permanece quieto mientras transcurre la vida.

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La primera señal aparece muy temprano. Entre los 10 y 14 años, México registró en 2024 una tasa de 2.4 suicidios por cada 100 mil mujeres frente a 1.7 entre los hombres. Es el único grupo de edad presentado por INEGI en el que la tasa femenina supera a la masculina. Estamos hablando de niñas y niños que apenas comienzan la adolescencia el dato no nos dice por qué ocurre y sería irresponsable obligarlo a explicarlo; pero sí nos dice dónde hay algo que merece ser mirado.

Después la fotografía cambia. La relación se invierte y la brecha comienza a abrirse hacia los hombres hasta alcanzar su expresión más marcada entre los 30 y 44 años: 18.8 suicidios por cada 100 mil hombres frente a 3.1 en mujeres. No es una diferencia pequeña: la tasa masculina es aproximadamente seis veces la femenina. Y ahí aparece otra pregunta que los números no responden, pero que inevitablemente dejan sobre la mesa: ¿Qué estamos viendo y qué estamos dejando de mirar cuando hablamos de prevención de la misma manera para todos?

El suicidio

Tampoco la historia termina después de los 40 o los 50. La infografía que acompaña esta columna permite seguir el recorrido completo y muestra algo que me parece especialmente importante: incluso entre los hombres de 75 años y más la tasa fue de 9.6 por cada 100 mil. La juventud concentra señales que necesitan atención, pero envejecer no vuelve invisible el suicidio ni convierte a nadie en inmune al dolor.

Entonces la lectura cambia. No existe una sola edad del suicidio ni el fenómeno se comporta igual entre mujeres y hombres durante toda la vida. Hay una señal femenina que aparece en edades muy tempranas; después la relación se invierte, la mortalidad masculina adquiere un peso considerablemente mayor y esa presencia continúa hasta edades avanzadas, esto no explica las causas —para hacerlo necesitaríamos otras preguntas y otras fuentes—, pero sí muestra algo que una cifra general puede ocultar: la edad y el sexo cambian profundamente la fotografía que estamos mirando.

Y quizá ahí está lo más importante de abrir los números de esta manera, las edades donde encontramos las tasas más altas no son fronteras, cumplir 30, 40, 50, 60 o 75 años no coloca a nadie fuera de esta realidad. Los datos sirven para reconocer concentraciones y diferencias, nunca para establecer una fecha de caducidad del dolor.

La edad cuenta, pero ninguna edad deja de contar.

Hoy es 15 de septiembre. México se prepara para el Grito de Independencia; habrá banderas, música, plazas llenas y ese “¡Viva!” que conocemos desde niños. Y quizá esta noche, entre tantos vivas, podamos hacer espacio para algunos otros, menos ruidosos pero profundamente necesarios.

El suicidio

¡Que vivan quienes preguntan “¿cómo estás?” y tienen tiempo para escuchar la respuesta! ¡Que vivan quienes escuchan sin juzgar! ¡Que vivan quienes acompañan sin exigir explicaciones perfectas! ¡Que vivan quienes se atreven a decir “no puedo” y quienes, al escucharlo, deciden quedarse!

¡Que viva quien pide ayuda! ¡Que viva quien sabe reconocer que pedirla, algunas veces, cuesta muchísimo! ¡Que vivan quienes encuentran otra posibilidad cuando parecía que ya no quedaba ninguna!

Y sobre todo:

¡Que viva la humanidad!

Porque incluso en el momento más difícil, una presencia, una escucha o una mano tendida pueden abrir otra posibilidad.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR), 2024; Estadísticas a propósito del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, 2025. Datos por sexo y grupos de edad correspondientes a 2024.

 

 

 

 

Luisa Leticia Pérez Medina“Reconocer”

Mtra. Luisa Leticia Pérez Medina, profesora en ICATEQ, plantel San Juan del Río, Querétaro, Desde la frontera entre pantallas y cuerpos, entre aulas y redes, entreteje los hilos de la tecnología y la sociedad con la fe de dejar, en cada lector, una chispa de reflexión sobre cómo habitamos el internet.

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión del Portal que lo replica y pueden o no, coincidir con las de los miembros del equipo de trabajo de El Municipal Querétaro., quienes compartimos la libertad de expresión y la diversidad de opiniones compartiendo líneas de expertos.

 

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