“Canibalismo”
Por: Raúl Franco Estrada
Jueves 13 de agosto del 2026
Fuerte título, síntesis de acción aberrante pero real, aún en la actualidad, practica registrada en la historia de la humanidad y de ahí en su definición específica: “Acción o costumbre humana de comer carne de seres de su misma especie, generalmente de forma colectiva y siguiendo un ritual” (sic).
No obstante lo que para la generalidad de la humanidad pudiese ser aterrador, en otras latitudes del planeta parece ser normal entre algunas tribus, como lo es incluso “adornar” en el ámbito cinematográfico esta acción, presumiblemente ficticia, en una saga del personaje Hanníbal Lecter, o en el extremo de la realidad, el hecho lamentable de un accidente aéreo en Los Andes y que orilló a un grupo de personas, por esa necesidad de sobrevivir, a comer los cuerpos de quien fallecieron pudiese darle la oportunidad de sobrevivir, como fue el caso.
¿Pero a qué viene todo esto? Simplemente para partir del echo que pasamos tiempo usando palabras dando contexto y posible sentido a nuestros pensamientos o acciones, sí, y el significado de las palabras realmente no está solo en la definición misma y el contexto utilizado, sino igualmente en la suma de la carga emocional que se le da y el momento en que se da. Esto es no solamente lo que podamos transmitir al escribir, principalmente, para quien nos lea le dé el mismo sentido que el escritor desea.
El contexto: la mayor de las veces, de las palabras, se da en la expresión oral porque a esta se suma la expresión corporal, pero también, aclarando, no necesariamente deben observarme para escuchar y casi sentir el contexto de la expresión. En fin, hay palabras, oraciones y circunstancias que, como dirían algunos, “caen como anillo al dedo”.
De ahí y como buen pretexto, permítanme reflexionar sobre el “Canibalismo”, no físico, sino simplemente subjetivo, así es, pues por mucho que nos horrorice el término, es desde siempre una práctica constante en todos los niveles de la sociedad, el canibalismo subjetivo no discrimina y todos en algún momento lo hemos practicado, “yo no” dirían algunos, mmm, entonces se olvidan cuando se “han comido a besos” a ese hermoso bebé, su hijo; cuando “con la mirada se comieron” a la belleza de mujer o varón” o degustaron los labios y el cuerpo del ser amado.
De la misma manera en el sentido negativo, principalmente en política, el canibalismo es muy común entre unos y otros, además de destrozarse, se comen o comemos todo lo que podamos del adversario, con tal de no dejar huella de su vida pública sin importar que fuese incluso nuestro aliado, nuestro subalterno o incluso jefe, con tal de sobrevivir, puedo también cambiar de tribu, si es necesario no se dejan restos, “perro no come perro” y sin embargo la condición humana en su complejidad es capaz de cualquier cosa incluso la autodestrucción.
En ese sentido, podemos constatar en la actualidad lo que viene sucediendo no solamente en el aspecto social, sino principalmente en aquello que ahora nos está afectando, siempre por supuesto, ahora más que nunca de manera directa las incongruencias de un gobierno ya sea federal, estatal o municipal, cuando de alguna forma u otra el que haya una realidad diferente a la que nos expresan a aquella que realmente nos está doliendo, el canibalismo del gobierno, se da justamente al no reconocer lo que está pasando y definitivamente el comerse la verdad para afirmar sobre un panorama irreal, para a eructar una verdad diferente, lamentablemente es algo que podemos constatar, siempre ha sido el mismo problema, pero hoy más que nunca se maneja ese canibalismo contra medios de comunicación, contra aquel que no está de acuerdo conmigo o con mi verdad, contra aquel que de alguna manera se opone a nuestras acciones, nos lo comemos, sí, nos lo comemos de manera consciente, siempre sabiendo que lo que estamos diciendo no es la verdad.
Siguiendo ese sentido antropófago cuántas veces nosotros mismos nos auto consumimos por diversas razones, algunas de carácter emocional, por ejemplo la “culpa”, sí, nos consideramos culpables de situaciones que estaban fuera de nuestro alcance, porque somos responsables ya sea de un espacio o que un tercero realizara o no determinada acción y el resultado no es el esperado, ‘creemos tener la culpa de ello”. Ser “responsable, no necesariamente es ser culpable”, debemos aprender a liberarnos de la culpa, auto perdonarnos, tener carácter. No es fácil, por supuesto que no, pues incluso el temor a quedarnos solos hace que asumamos culpas que no nos corresponden, por eso, para mí es canibalismo.

Leí en alguna parte: “la mayor parte de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso”, ¡no estoy de acuerdo! Creo y casi estoy seguro que la mayoría de las personas se arriesgan cotidianamente sin pensar en el fracaso, sin considerar que cometerán algún error y que eso no está en su plan de vida cotidiana, diariamente, seguramente usted, los demás y yo, nos levantamos quizá en la rutina del nuevo día para afrontar lo cierto y lo incierto, sin pensar que fracasaremos, no, no por eso no daremos el paso para trasponer el umbral de la seguridad que da el hogar, no, no importa que en el camino de la cotidianidad laboral, social, religiosa, política, etcétera, podamos encontrar caníbales que pretendan alimentarse de nuestras capacidades o debilidades, no, lo más importante será cuán fuerte somos, incluso para no auto consumirnos, para no darles la oportunidad a nadie de destruirnos, consumimos e incluso aprovechar nuestros despojos, si es que esto los hubiese.
Pero bien, la palabra independiente de la misma definición, siempre tendrá el sentido de quien la expresa de manera oral escrita o actuada, pero igualmente de quien sea su receptor o a quien esté dirigida.
Así que, ¿Cómo quiere ser usted caníbal”?
Por lo pronto permítame compartirle que: “me gustaría tener el talento no la suerte, de poder tocar a otro ser humano y así cambiar lo negativo en positivo, me gustaría tener el talento para que mi voz se escuche, no solo se oiga, así poder penetrar en la mente y no en el cerebro, me gustaría tener la sensibilidad suficiente y hacer vibrar, sí, hacer vibrar a …,me gustaría”
Lic. Raúl Franco Estrada.
Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.
Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»
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