Hemos aprendido a vivir entre el absurdo y la negligencia: La Carreta

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Hemos aprendido a vivir entre el absurdo y la negligencia: La Carreta

Por *Eréndira Karina Córdoba

Martes 11 de agosto del 2026

¡No defiendan a los políticos! Somos ciudadanos que con nuestros impuestos financiamos obras y programas sociales. Por eso debemos exigir resultados y rendición de cuentas, con la misma firmeza a quienes ocupan cargos públicos, sea el presidente, jefe de gobierno, diputado, etc., porque están para servir, no para ser defendidos.”

Entre coladeras juguetonas y carreteras averiadas; así va la normalización del desastre, la inseguridad a la alza, vagones incendiados, estaciones colapsadas, la movilidad ralentizada, mantenimiento insuficiente y la lista sigue.

La narrativa oficial siempre encuentra un culpable externo, pero nunca asume la responsabilidad cuando están en el presente al mando. Las frases de “los de antes robaron más”, o la de “le declararon la guerra al narco”; ya no van, se supondría que para eso se postulan, para resolver, pero simplemente pasan las administraciones y nada, no se ven los resultados de las campañas.

En México hemos aprendido a vivir entre el absurdo y la negligencia. El Metro de la Ciudad de México, bajo la administración de Morena desde hace más de dos décadas, es el ejemplo más claro, un sistema que debería ser columna vertebral de la movilidad capitalina, convertido en un símbolo de abandono, accidentes y promesas incumplidas.

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La misma lógica se repite en Querétaro. El boletín municipal describe con naturalidad respecto a las recientes lluvias en la capital, y cito:  “otro de los puntos con mayor acumulación de agua se ubicó sobre Corregidora Norte, en Álamos tercera sección, donde se registró un tirante aproximado de 70 centímetros. La vialidad permaneció cerrada a la circulación por parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal”.

Hasta ahí, un reporte técnico. Pero lo grotesco aparece después, cuando explican que personal de Protección Civil y Servicios Públicos Municipales “realizaron la búsqueda de alguna coladera o punto de desfogue que permitiera facilitar el flujo del agua acumulada”.

¿Buscar coladeras en plena inundación? ¿De verdad no existen planos actualizados de la ciudad? ¿Cómo se puede improvisar con la infraestructura más básica? Es imposible encontrar una coladera cuando las calles están bajo agua. Esa frase revela la precariedad institucional, es decir,  no hay planeación, no hay memoria urbana, no hay protocolos claros.

Lo que une al Metro y a las coladeras invisibles es la misma raíz, ambas situaciones caen en la normalización del desastre. Los ciudadanos pagamos impuestos, tarifas, permisos, placas, servicios y muchos conceptos más; si te atrasas, hay recargos, sin opiniones de cumplimiento en positivo, no te pagan. Si el ciudadano de a pie falla en algo de su trabajo, lo despiden, qué pasa entonces con los políticos, ya sean presidentes, jefes de gobierno, diputados o secretarios y alcaldes, toda la clase política son empleados públicos, no reyes con corona. Están para servir, no para justificar lo injustificable.

La exigencia debe ser pareja, a Morena, al PAN, al PRI, al Verde, a quien esté a cargo, en lo que respecta al municipio de Querétaro, por la improvisación ante las lluvias. No se trata de colores partidistas, se trata de dignidad ciudadana. Mexicanos somos todos, y todos merecemos un Estado que funcione.

Felifer anda ocupado supervisando la obra federal del tren México-Querétaro, cuidando que se termine “en tiempo y forma” y que “no se roben nada”. Qué noble misión, digna de aplausos y emojis de risa. Nosotros debemos cuidar que no nos roben lo más valioso, el derecho a una ciudad que funcione. Pero mientras tanto, el dren Peñuelas sigue esperando. Total, ya luego habrá alguna excusa y se le acabará el tiempo de su administración.

La escena es, simplemente grotesca, un funcionario que se presenta como guardián de la transparencia federal, pero que olvida lo básico en su propio municipio. Porque mientras se vigila el acero y los durmientes del tren, las calles de Querétaro se convierten en ríos cada temporada de lluvias, lo que arrastra perdidas económicas para familias y empresarios. El boletín oficial lo confirma: Protección Civil tuvo que “buscar coladeras” en plena inundación. Buscar, como si fueran tesoros escondidos. ¿De verdad no existen planos? ¿De verdad no hay planeación?

El contraste es brutal, se presume vigilancia sobre una obra multimillonaria, pero se normaliza la improvisación en la infraestructura más elemental. Y aquí está la clave, recordemos el que no queda que defendamos a políticos. No importa si se llaman Felifer, presidente, jefe de gobierno o alcalde. Todos son empleados públicos. Todos cobran de nuestros impuestos. COmo reza la frase coloquial, se rentaron para servir.

Aquí está el punto crítico,  la ciudadanía no debería defenderlos. No son héroes, no son figuras intocables. Son empleados públicos. Y como empleados, deben rendir cuentas. Todos los miembros del gabinete, en cualquier orden de gobierno, reciben un salario muy bueno que sale de nuestros impuestos. Lo que es invariable es que cuando pasan por alguna negligencia, repiten un patrón, el culpar a algo o alguien más. No se trata de partidos, se trata de que la ciudadanía viva con dignidad.

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Como mexicanos, tenemos derecho a exigir un Estado que de resultados, que sepa administrar. No más excusas, no más defensas absurdas. Los políticos se postulan para administrar y usar de la mejor manera el erario, que no sale de sus bolsillos. Y como tales, deben responder. Nosotros pagamos todo. Ellos están para servir, no para servirse y justificar lo injustificable.

La acción está en nuestras manos. debemos exigir transparencia en cada obra pública y cada presupuesto. Denunciar negligencias sin importar el partido. Organizar a la ciudadanía para que la voz colectiva pese más que la propaganda. Recordar que pagamos todo y que cada peso debe regresar en servicios dignos.

No se trata de esperar milagros, se trata de exigir lo que nos corresponde. Porque los políticos no son dueños del país, son empleados de la nación.

La conclusión de esta Carreta es clara, no necesitamos superhéroes de obras federales, necesitamos empleados públicos que hagan su trabajo local. Porque si el alcalde capitalino quiere ser guardián, que empiece por vigilar que el agua no nos llegue al cuello, ya luego grabamos los videitos.

 

*La Carreta por Eréndira Córdoba:

Eréndira Karina Córdoba, Secretaria de Finanzas de la Asociación de Comunicólogos y Periodistas de Querétaro, ACYPEQ y Directora General del Medio de Comunicación en Okey Querétaro y Okey Voz.

Eréndira Karina Córdoba

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