Capacitación

Capacitación

Capacitación

Por: Raúl Franco Estrada

Jueves 6 de agosto del 2026

Hoy más que nunca estoy convencido que además de la capacitación se necesitan personas comprometidas que su ambición no sea el dinero y su limitación no sea el miedo, que por alguna de ambas dejen de realizar lo que es su obligación o deber hacer, de otra forma no entiendo la fuga. Al tiempo.

Capacitación, ¿necesidad u obligación?

“Lo se todo, yo si estudie, tengo un diplomado, una maestría y hasta un doctorado, mi experiencia es suficiente, por eso soy el jefe, ya no tengo la edad para eso, ¡no necesito de la capacitación!”

Cuantas veces hemos expresado o escuchado estos comentarios.

Siempre ha sido importante estar capacitados para cualquier tarea que enfrentemos en la vida, y hoy más que nunca reviste relevancia cuando nos damos cuenta que los protagonistas futuros y actuales del destino de los países del mundo necesariamente requieren estar capacitados para tan delicada tarea, así como quienes conforman su primer circulo en ese equipo de trabajo que se llama Gabinete.

Estar capacitado no requiere necesariamente como soporte el papel (Título, Diplomado, Maestría, Doctorado, etc.) que supuestamente lo acredita con las habilidades para el desempeño de determinada responsabilidad y cualidad para enfrentar problemas, así como plantear las mejores alternativas de solución a los mismos. La realidad cotidiana nos ha mostrado que la persona vale y es por si misma y no por lo que aparenta o supuestamente le acredita.

Banner-Voz-Agosto

Nunca se deja de aprender, eso creo, por lo que la única forma de ser mejores es reconocernos a nosotros mismos como seres humanos inacabados, que requerimos la ayuda y apoyo de otros seres humanos que complementen nuestras potencialidades, que nos hagan ser mejores y que cuando nuestra actividad o encomienda afecta a terceros, nuestras determinaciones deben tener un soporte lo suficientemente convincente para no ser cuestionados, mucho menos increpados por la falta de capacidad en la toma de decisiones.

Señalamos con ligereza la falta de capacidad para gobernar de quien en turno tiene esa encomienda, no importa el color o ideología, lo mismo a quienes forman parte del sequito que toma decisiones de primer nivel.

Lamentablemente, en los hechos se ve y consta, la falta de capacidad de algunos gobernantes y funcionarios de todos los niveles, de todos los colores, pero aún más grave la falta de empatía y humildad para reconocer sus errores, grave la simulación y afirmar, ante una realidad que nos golpea diariamente, que todo está bien, que estamos mejor que antes y que muchos otros países.

“Ahh, pero si existe algo que esté mal, es culpa del pasado, no el reciente, el de hace más de más de 20, 15 o 20 años”. Póngale fecha , que en el presente todo está bien.

Es valido, es justificado y también es necesario que tengamos la oportunidad de cuestionar las decisiones que nos afectan de manera directa o indirecta, ¡por supuesto!, sobre todo si aceptamos o concedíamos el poder que ostentan.

¿No sería más valido el cuestionamiento si al mismo tiempo damos el argumento y nuestra alternativa para que se contraste, y en todo caso se modifique la decisión inicial?

Lo anterior aplica a todos los órdenes de convivencia humana: familia, política, religión, deporte, etc., sí, siempre y cuando estemos seguros que nuestra capacidad es mejor que la de los otros, que tenemos la solvencia moral y la experiencia para que modifiquen las decisiones, no para imponer nuestra manera de pensar y hacer.

Cuantas veces hemos soslayado la oportunidad de aprender algo nuevo, de actualizarnos en nuestros propios conocimientos o de transmitir lo que bien sabemos y dominamos, por diversas circunstancias, desde las ya expresadas hasta el: “tengo mucho trabajo, mi jefe no me lo permite y no tengo tiempo, con mi experiencia es suficiente, porque yo lo digo”, a cada uno nos corresponde la respuesta y en esa medida decidir si aprender algo nuevo es para nosotros o no, si capacitarnos para ser mejores en beneficio de nosotros mismos y nuestro entorno es fundamental.

Si bien es cierto que la capacitación es el conjunto de procesos organizados relativos tanto a la educación formal como a la informal, dirigidos a complementar la educación inicial, con la finalidad de desarrollar habilidades y cambio de actitudes, para incrementar la capacidad individual y colectiva que contribuya a cumplir la misión institucional, para la mejor prestación de servicios a la comunidad, así como tener un desempeño eficaz del cargo, no hay que perder de vista que todo esto es parte del fortalecimiento de una ética del servicio público.

¿Cuántos hombres y mujeres en el Sector Público, Privado, Religioso, Deportivo, familiar, etc., están o estamos capacitados para la responsabilidad que tenemos?

La capacitación es una herramienta, es la adquisición de conocimientos técnicos, teóricos y prácticos que contribuyen al desarrollo del individuo en el desempeño de una determinada actividad, es la experiencia que la vida nos da y que suponemos nos será útil incluso en la familia, sí, para ser mejores padres o hijos.

Los seres humanos tememos al fracaso, a fallar, a no tener éxito, por considerar que no tenemos la capacidad para el desempeño de alguna función, pero igualmente cuando nos sobrevaluamos y consideramos que nadie puede superarnos o porque somos la cúspide, todos tendrán que acatar lo que dispongamos sin considerar la opinión y experiencia de quienes nos rodean o a quienes debiéramos pedir apoyo, ¡soberbia!

A lo largo de la historia, las personas con más éxito han sido las que no temieron fracasar. De hecho, la mayoría fracaso repetidas ocasiones, basta citar dos ejemplos: Thomas Alva Edison intentó 2,500 veces inventar la bombilla eléctrica hasta que lo consiguió. Abraham Lincoln se presentó seis veces como candidato antes de ser elegido presidente.

En ambos casos se puede ejemplificar la tenacidad y el autoanálisis para darse cuenta que algo les faltaba, no solo intentar, sino buscar alternativas para el logro de sus objetivos, y ese elemento era la preparación, insistir en la búsqueda de posibilidades, el determinar el mejor proceso que demostrara sus capacidades.

No perdamos de vista que siempre contaron con el apoyo de personas igualmente capacitadas, compartiendo los mismos sueños, padeciendo las mismas derrotas, y que aprovecharon la experiencia obtenida del supuesto fracaso para llegar a la meta trazada.

¡El equipo si importa!

Dicho esto, la capacitación implica desarrollar nuestras habilidades y allegarnos de otros medios que nos permitan ser mejores como individuos y ser mejores servidores públicos, empleados en cualquier empresa, deportistas, padres de familia, etc.

Debemos tener muy  claro, lo importante que los servidores públicos, de todos los niveles, estén adecuadamente preparados no solo para atender al principal usuario que es la ciudadanía, sino igualmente para atender las necesidades internas de la misma administración, sin dilación o burocracia excesiva.

Capacitación

Que los gobernantes sean capaces y se rodeen de personas capaces, pero esencialmente sepan escuchar, que no den por sentado que el poder da capacidad y sus decisiones son siempre las mejores e irrefutables. Vivimos otros tiempos.

Las acciones que desarrollamos en todos los ámbitos deben ser claras, oportunas y asertivas, por supuesto dentro del marco de respeto y sentido de búsqueda, de mejora, que de como resultado el logro de metas y objetivos planteados.

Efectivamente la capacitación es un proceso, no son cursos aislados e independientes, esta enfocada en función de las competencias que define el crecimiento de la persona en su entorno, crecimiento que beneficia de la misma manera a quienes apoya o sirve, pues se consolida su competitividad, credibilidad y sentido de responsabilidad para el correcto ejercicio del momento.

La única carta de recomendación ante cualquier instancia es la capacidad que tengamos para afrontar y resolver problemas, es la actitud frente a los demás y la integración más haya de nuestras diferencias o preferencias, cualquiera que estas sean.

Estar capacitados es el elemento que nos da el valor agregado de superación.

El mejor activo, en cualquier nivel, es el recurso humano.

¿Será entonces importante la Capacitación, para que cualquiera que sea la encomienda se tenga la habilidad para contar con personas capacitadas, responsables y comprometidas?

La importancia de la capacitación, en todos los niveles, tiene como principal premisa, lo digo convencido, ¡el compromiso!

 

 

 

 

 

Lic. Raúl Franco Estrada.Lic. Raúl Franco Estrada.

Diplomado en Políticas Públicas, Analista político y social, amplia experiencia en el sector privado y los tres niveles gubernamentales tanto en comunicación social, Dirección, capacitación y resolución de conflictos. Conferencista sobre Desarrollo Humano, Relaciones laborales y sociales.
Autor del Poemario Hojas sueltas; relatos como A una niña, Sueño, Romántico, y otros.

Colaborador en medios digitales y columnista de «EXACTO DE MÉXICO»

 

Capacitación, Capacitación, Capacitación, Capacitación, Capacitación, 

Artículos Relacionados